En cuestión de un año, Costa Rica cosechó 374.000 sacos menos de café, lo que representa una caída del 18%.
Cifras aportadas por el Instituto del Café de Costa Rica (Icafe) revelan que, mientras el país produjo 2,43 millones de sacos de 46 kilos del grano en el período 2007-08, durante el 2008-09 la cosecha cayó a 2,06 millones de sacos.
La baja en la producción también se presentó en las exportaciones, de acuerdo con estadísticas de la Promotora de Comercio Exterior (Procomer).
En el 2008, el país obtuvo $338 millones por ventas de grano al exterior, pero en el 2009 la cifra fue de $232 millones, un 32% menos entre un año y otro.
La estimación de la presente cosecha se aproxima a la del período 2008/09, según el Icafe.
Razones. Édgar Rojas, subdirector del Icafe, aseguró que los números son el reflejo de dos factores: el cambio en el uso del suelo (cafetales convertidos en urbanizaciones) y menor productividad al envejecer las plantaciones.
En el 2001 Costa Rica tenía reportadas 113.130 hectáreas sembradas de café, pero en el 2006 solo había 98.681 hectáreas (una reducción de 14.449 ha en cinco años).
Lo anterior fue respaldado por Érick Doninelli, presidente de la Cámara de Exportadores de Café, quien argumentó que, cada vez más, los caficultores “no salen con los costos de producción y tienen que vender las tierras o abandonar el cultivo”.
Explicó que hace nueve años el precio del quintal en el mercado internacional era de $48. Hace cinco años, el precio aumentó a los $60 y en octubre pasado se registró la mejor cotización: $144,25. Ayer el mismo quintal para entrega en marzo se ubicó en $132,55.
Doninelli indicó que lo ideal es que el quintal se cotice a $140, lo cual le permitiría a los 54.000 productores costarricenses “salir a flote” con las cosechas.
Sin embargo, reconoció que la oferta y la demanda se convierten en la principal limitación para asegurar buenos precios internacionales.
“Acá los insumos, las tierras y las cargas sociales son más elevadas que en otros países, que producen a costos menores, pero también producen mucho más, y eso también juega en contra de la buena marcha de la producción en el país”, subrayó Doninelli.
Una salida. En un intento de revertir esa caída, el Icafé y el sector cafetalero trabajan en un plan de renovación de cafetales.
Rojas, del Instituto, indicó que el objetivo es remozar el 30% del área cafetalera nacional, en un lapso de 10 años.
Este proyecto se haría con fondos del Sistema de Banca para el Desarrollo, cuyos recursos fueron aprobados por su consejo rector, añadió el directivo. No especificó el monto.
En nuestro país cerca de 200.000 personas se benefician de esta actividad.
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Hay una realidad y es que cada día que pasa los caficultores de este país pierden la esperanza y están optando por abandonar una de las prácticas más viejas de este país la siembra y cogida de café que caracterizaba a los ticos de antaño.
ResponderEliminarHoy los últimos gobiernos se han enfocado en otros sectores productivos del país como el turismo y los productos no tradicionales como las flores, el melón, la piña y fresas, dejando a su suerte especialmente a los pequeños productores de este país a los cuales la perseverancia no les ha sido suficiente para mantenerse, y muchos no salen con los costos y terminan vendiendo sus tierras y se dedican a las inversiones o algún otro negocio.
Los datos nos indican que se ha reducido en aproximadamente 15% los espacios de Hectáreas de Café a nivel nacional dando paso a urbanizaciones y Construcciones comerciales, ejemplo de esta urbanización de cafetales es la zona de Tres Ríos que crece de forma acelerada en inversiones inmobiliarias.
Otro problema es que debido ha esta reducción de cafetales, hay una sobreexplotación de las zonas cafetaleras las cuales bajan la productividad debido al envejecimiento de las plantaciones.
El precio de los insumos, tierras y cargas sociales también son un obstáculo porque aquí en el país son muy altos y al llegar a competir se encuentran con otros países que producen más y a menor costo lo que permite que aunque tengan fluctuaciones en el precio a nivel internacional puedan salir con el costo-beneficio.
Es importante que tomemos medidas de ayuda a este sector que nos representa en el exterior de manera importante, CR exporta el 90% del café que produce y sus ventas representan el 15% de las exportaciones totales según datos del ICAFE.
Si bien es cierto, iniciativas como la banca de desarrollo y el mismo ICAFE son algunas de las alternativas de ayuda, se demuestra con el tiempo que no es suficiente, por ejemplo: la banca de desarrollo apenas después de 2 años de funcionar ya reciente disminución de fondos por parte de los bancos estatales y el ICAFE trata de informar de nuevas técnicas y maquinaria a personas que en muchos casos no tienen acceso a créditos favorables para la compra de estos activos.
Para este año ya registramos una caída del 18% en producción de sacos de café y las medidas a tomar no se vislumbran en el horizonte.
No se si pueda decir que las cargas sociales en este país sean más altas que en otros, porque lo cierto es que en otros países ni siquiera tienen la posibilidad de contar con una seguridad social semejante a la nuestra.
ResponderEliminarLo que he podido notar es que en los últimos años, los cafetaleros han empezado a desaparecer, porque ya los herederos no quieren desgastarse en una actividad que puede ser más rentable bajo otras circunstancias.
Posiblemente estos nuevos caficultores, prefieren sentir que ganan de manera más práctica que tan compleja y difícil como es el cultivo del café.
Pero también, podríamos decir que es producto de la pérdida de valores culturales e históricos importantes, donde ya el café no es lo que mantiene la economía del país. La diversificación y las muestras de creatividad extendidas a otros productos tradicionales y no tradicionales, ha hecho posible que se den cambios en el modo de manejar el café.
Responsabilidad del ICAFE que no ha sabido incentivar al cafetalero, responsabilidad del cafetalero que ya no se siente ganador, no sé, pero lo cierto es que ya Costa Rica y en particular nosotros, sus habitantes, ya no nos vemos como un país cafetalero.
Y para sumarle más al asunto, pocos costarricenses quieren ir a los cafetales a recoger el café, por lo que esto genera una importación de mano de obra extranjera en este caso particular nicaraguenses, que no estoy en contra de esto porque vienen a trabajar, pero esto genera una problema más para el país ya que muchas de estas personas se quedan en el país de forma ilegal.
ResponderEliminarLos altos costos de produccion y mantenimiento de la produccion del cafe ha ocasionado que muchos caficultures abandonen la actividad.
ResponderEliminarNegocios mas atractivos hacen que se vendan las propiedades y cada vez sean menos los productores, por lo tanto es mas difcil de producir producto de calidad y se ve reflejado en las exportaciones con las caidas en los precios en los ultimos meses.